**EL EVANGELIO ES GARANTÍA**
«EXPLORANDO»
----- Se cuenta de un comisionista que se dedicaba a la venta de plumas de fuente. Se acercó a un pequeño comerciante y le rogó que le comprara sus plumas. El comerciante le dijo:
- No puedo comprarle por ahora, pues tengo plumas.
- Pero éstas, - contestó el comisionista -, son de una marca especial, ¡son excelentes! Cómpreme siquiera una docena.
----- Tanto insistió el agente vendedor que el tendero le dijo:
- Póngame una docena de esas plumas.
- Cuando el vendedor comenzó a escribir la factura, el comerciante que era un hombre listo y observador, notó que la factura se escribía con una marca de pluma distinta a la que le ofrecía en venta.
----- Cancele la factura – dijo el comerciante –, pues no deben ser muy buenas sus plumas cuando usted mismo no las usa.
«REFLEXIONANDO»
----- Esta anécdota nos señala que así también hay muchas religiones. Dicen tener muy buena marca, pero cuando llegan los problemas serios de la vida, no ayudan a resolverlos; resultan tan inútiles como las plumas del referido agente vendedor. La única mercadería que cuenta es la de Cristo
- Exploremos minuciosamente nuestras vidas como cristianos, y analicemos si ese evangelio que predicamos, es una garantía, si lo estamos viviendo nosotros mismos, es decir, si ha funcionado en nuestras vidas; si nos ha cambiado de manera tal, que ya no somos lo que antes éramos. ( 2 Cor. 5:17), para después predicarlo demostrando con nuestro hechos y acciones un cambio de naturaleza, un Nuevo Nacimiento, efectuado por el Poder del evangelio en nuestras vidas. (Rom. 1:16).
----- Se cuenta de un comisionista que se dedicaba a la venta de plumas de fuente. Se acercó a un pequeño comerciante y le rogó que le comprara sus plumas. El comerciante le dijo:
- No puedo comprarle por ahora, pues tengo plumas.
- Pero éstas, - contestó el comisionista -, son de una marca especial, ¡son excelentes! Cómpreme siquiera una docena.
----- Tanto insistió el agente vendedor que el tendero le dijo:
- Póngame una docena de esas plumas.
- Cuando el vendedor comenzó a escribir la factura, el comerciante que era un hombre listo y observador, notó que la factura se escribía con una marca de pluma distinta a la que le ofrecía en venta.
----- Cancele la factura – dijo el comerciante –, pues no deben ser muy buenas sus plumas cuando usted mismo no las usa.
«REFLEXIONANDO»
----- Esta anécdota nos señala que así también hay muchas religiones. Dicen tener muy buena marca, pero cuando llegan los problemas serios de la vida, no ayudan a resolverlos; resultan tan inútiles como las plumas del referido agente vendedor. La única mercadería que cuenta es la de Cristo
- Exploremos minuciosamente nuestras vidas como cristianos, y analicemos si ese evangelio que predicamos, es una garantía, si lo estamos viviendo nosotros mismos, es decir, si ha funcionado en nuestras vidas; si nos ha cambiado de manera tal, que ya no somos lo que antes éramos. ( 2 Cor. 5:17), para después predicarlo demostrando con nuestro hechos y acciones un cambio de naturaleza, un Nuevo Nacimiento, efectuado por el Poder del evangelio en nuestras vidas. (Rom. 1:16).
Solamente de esa manera, podremos
demostrar al mundo que lo que vendemos tiene garantía, y esa garantía somos
nosotros mismos, ya regenerados, por el Poder del evangelio.
----- Después, de reflexionar muy detenidamente, haciendo una retroinspección en nuestras vidas, podremos decir con plena convicción como dice el himnólogo: "Solo el Poder de Dios, puede cambiar tu ser, la prueba yo te doy: ¡Él me ha cambiado a mí! ¿No ves que soy feliz, sirviendo al Señor? Nueva criatura soy, nueva soy"
¿Puedes tú decir lo mismo?
----- Después, de reflexionar muy detenidamente, haciendo una retroinspección en nuestras vidas, podremos decir con plena convicción como dice el himnólogo: "Solo el Poder de Dios, puede cambiar tu ser, la prueba yo te doy: ¡Él me ha cambiado a mí! ¿No ves que soy feliz, sirviendo al Señor? Nueva criatura soy, nueva soy"
¿Puedes tú decir lo mismo?
Este fue un espacio
más de: EXPLORANDO Y REFLEXIONANDO con el hermano Humberto Maravilla.
Te invitamos para que
te unas a nuestra próxima expedición a través de la Palabra de Dios para que
juntos exploremos y descubramos nuevas enseñanzas para nuestro crecimiento
espiritual.
¡Hasta la próxima y
que Dios te bendiga!

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